«Me dije que habiéndome dejado ver todo aquello, nunca me dejarían salir”.
Liberado por la mañana en Damasco, el belga Pierre Piccinin llegó ayer por la tarde al aeropuerto de Bruselas, horrorizado por todo lo que había visto en las dos prisiones de los servicios de seguridad sirios en Homs y en Damasco, en las que estuvo detenido seis días antes de su expulsión el miércoles pasado. Los servicios sirios creían que pertenecía a los servicios secretos franceses y que se encontraba en el país para espiar. Solo fue liberado tras la decisiva intervención de la diplomacia belga.